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miércoles, 11 de julio de 2012


Permanente.

Tienes ese cuerpo agrietado, enredado, pero consciente.
Lo llenas con sabanas prestadas de otros cuerpos mientras descansa de tanto jadeo.
Robas caricias en posiciones  desequilibradas y estas a punto de vomitar tanto exceso.
Tienes ese cuerpo entre el  desperdicio y la humedad  que dejan los encuentros orgasmicos.
Permaneces casi ausente, casi olvidada
¿Acaso eres una ninfa?
Quizás seas una mujer de remiendo.








La gata.
Quiero quedarme Bastet.
Yo voy como sombra entre sus patas.
Me cuelgo de su cascabel y me siento acompañada.
Tengo la noche de aliada, pero tu persistes en llevarme.
Anda y escribe en tu arena que esta mortal quiere maullar.
Concédeme la libertad de ver en mis ojos una galaxia independiente.
Déjame caminar por ahí donde el alba no me alcance, donde las heridas se sanen en siete vidas. 











Mentir.

La niña lo revive en sus sueños.
La niña llora dormida.
A la niña no la dejan morir y olvidar su amor de caricatura.
La niña no respira y se adormece.
A la niña la dejan volar y despertar.
La niña  recuerda su despedida.
La niña en vano muere.












Vértigo

En el aquí, continuo con el vértigo en relieve.
El cabrón no come de horas, de kilómetros, de ruegos disimulados.
Inamovible, se guarda  en la mirada extraviada, en la memoria que se oxida.
Viaja conmigo en el bus, sube a la cama alquilada, se baña con mi shampoo.
Le asesino en compañía de un amor inventado, de un trago en la madrugada.
Pero se prende de nuevo en la cabeza y doblega toda razón.
Viaja en la maleta de la vida hasta que llega al destino de la muerte.




Minificción


El hijo prodigo.


Los primeros que vieron el cadáver en el rio Arauca fueron tres niños que jugaban con barquitos de papel. Después todo el pueblo estaba en la escena fúnebre. Nadie supo quién era. Se habían borrado las facciones de su rostro. Entre la multitud una anciana aseguró conocer sus botas azules talla cuarenta. Para los habitantes de Arauca no era extraño que doña Carmen, entre sus achaques de veterana, reconociera ese cadáver como su hijo. En realidad, hacía cuarenta años que no sabía de él, que decidió argumentar su ausencia con su muerte. Todo cadáver que aparecía en el rio lo adoptada, sin embargo este fue el único que logró darle nombre y enterrar en su patio.  En ese mismo año tocó a su puerta un forastero que afirmó ser su hijo. Doña Carmen analizó minuciosamente su rostro y le respondió que estaba equivocado de madre. Le manifestó que tenía tres hijos: dos casados y uno el patio. El militar se sintió indignado. Sin perder la compostura, entró rápidamente al patio esperando encontrar al suplente, pero se sorprendió al hallar una tumba con su nombre, unas flores y las botas que le había rodabo un compañero del Ejercito. Al ver a su madre contemplar la tumba con resignación, comprendió que allí estaba su verdadero hijo.



El destino de Leidy.



Leidy se había ido de su casa hacía más de un año. Había llegado a una ciudad que le dicen Milagro, al parecer, porque sobrevivió a una catástrofe mundial. Alquiló un cuarto y una cama; una mesa y una máquina de escribir, y con el tiempo una pequeña estufa eléctrica. Su cuarto quedaba cerca de su Universidad, así que nunca apreció el aroma a café que tiene los autobuses. Leidy siempre cargaba la soledad y el descontento que llevan los forasteros, aunque había sido su decisión vivir en una ciudad para adelantar sus estudios, no podía dejar de extrañar al hombre que había dejado en un lejano pueblo. Como de costumbre lo llamaba en su horario de trabajo para asegurarle un te quiero. A medida que pasaba el tiempo las actividades de su carrera la absorbían por completo, impidiendo regalarle una llamada. Un día le fue posible huir de sus ocupaciones y cómo quién escapa de un destino frívolo tomó un  bus para verle. Al llegar a casa estaba su padre esperándola en su mecedora. Leidy lo abrazo y se sentó en sus piernas. Al cabo de media hora se quedó dormida de la felicidad.

jueves, 19 de abril de 2012

CRONICA



“SI QUIERES MATAR A UN ENEMIGO, REGÁLALE UNA FINCA"


Fuente: Ricardo Vejarano.

Mi padre me contaba hace unos días la historia del café colombiano en el municipio de Trujillo – Valle del Cauca mientras caminábamos por la carretera que conduce de la vereda Alto Cristales a Andinápoles. Al preguntarle por qué no estaba cogiendo café en una fecha donde siempre lo había visto tan ocupado y contento con su coco en la cintura, sin palabras técnicas y discursos triviales como los que suelen transmitir en televisión, mi papá respondió que se debía simplemente a los drásticos cambios de clima. Asombrada me quedé, pues pensé que mi papá no estaba al tanto de las noticias que comentaban la angustiosa “crisis cafetera” que tenía alarmada a la Federación Nacional de Cafeteros y  Ministerio de Agricultura.

Yo había seguido todo el monto informativo, desde los periódicos hasta los videos del senador Jorge Enrique Robledo. Me pareció entonces que el asunto era grave. Entre todos esos artículos encontré el proyecto que tiene el Ministerio de Agricultura, ley de desarrollo rural que fue difundido por el diario El espectador, después leí la noticia que el presidente del INCODER se le había sustituido de su cargo y se estaba buscando urgentemente un nuevo gerente. De inmediato pensé en mi tío: “Esas promesas de terreno propio se fueron a la lista del olvido, que pesar de mi tío”. Según comenta la Revista Semana, el gerente manifestó: “No iba a salirme por la puerta de atrás, callado, alguien tiene que hacer las críticas y no necesariamente desde la oposición”. El señor Juan Manuel Ospina considero que el programa con el cual trabajaría por el campo se desmoronó debido a la mala racha que está pasando la respectiva entidad. En su declaración confirmó que hay grandes problemas de ejecución y dirección en la política de Juan Manuel Santos en reactivar el campo colombiano. El 9 de abril el presidente de tan estimada republica nombro a la nueva gerente del INCODER, la señora Miriam Villegas de quien se dice es una dama empapada de tierra, es decir esta muy relacionada con temas referentes a tierras y defensa en despojo de tierras, espero con la migaja de fé que me queda una buena administración.  

Sentí la necesidad de leerle a mi padre todos esos artículos que la prensa colombiana cuelga en sus plataformas para que me diera su opinión al respecto y no le echara la culpa solo al clima. Era ya de noche en las montañas que lindan con el Chocó y decidimos discutirlo al siguiente día, porque como dicen los citadinos, en las fincas es cierto que se acuestan con las gallinas.

Ya en la mañana de Viernes Santo, como en el viacrucis, cogimos camino hacia el pueblito, nuestras estaciones no eran para decir: ¡Te adoramos, Cristo, y te bendecimos! Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Y tampoco nos arrodillamos. Durante el camino nos sentamos a descansar bajo la sombra de  un  guamo. Pregunta tras pregunta, me le pegué a mi papá como cuan niña con su maestro. Comenzó hablándome de la tal crisis cafetera y dijo: “Desde hace mucho tiempo hemos estado en crisis. Nosotros como  pequeños cultivadores del café hemos estado apartados del brazo “acogedor” del estado, los precios bajos nos han perseguido cada vez que cae el dólar, las plagas, las lluvias y el café caturro son problemas del diario vivir. A los ricos, que son cultivadores a gran escala me imagino que deben estar muy asustados con tanta llovedera y la poca producción que se está evidenciando. No hay ningún veneno, ni abono, ni pócima secreta, ni dinero  que entidades como el Ministerio de Agricultura, la Federación de Cafeteros y otras más, les obsequien para que el café florezca y  se madure”. Pero intervine en su respuesta y le pregunté: ¿y qué sucede con los que no son ricos y tienen muchas hectáreas en café y esperan una buena producción para pagarle a sus recolectores? Mi padre respondió: “Estos se encuentran en la mitad de la escala de producción y de beneficiamiento. En uno de los artículos que mencionan la “dizque” nueva ley de desarrollo rural  trataron el contrato de protección de precio que hace tiempo está en marcha. Consiste en asegurar 50 por ciento de su cosecha anual que  permite garantizarle al caficultor un precio mínimo por la carga de café, con la opción de cobrar la diferencia entre 650.000 pesos por carga y el precio promedio de compra del mes del respectivo contrato. Para  ellos es esta medida, pero como están las cosas es imposible asegurar una carga de café que ni se sabe si se va a recolectar, eso es otro embrollo para  sacarle más dinero a los caficultores cuando la producción aumente, porque no es un secreto que donde haya más palos de café, es donde el ojo económico está en la mira. ¡Mija!, mejor dicho esa gente está peor que nosotros”

Se me hacía raro que mi padre estuviera tan tranquilo y crudamente me respondiera los interrogantes que a muchos caficultores los está dejando en la ruina. Pero me confesó que su vida como trabajador en el campo lo ha hecho muy tolerante frente a estas situaciones. Por muchos años los que han tenido el poder de la agricultura han conseguido controlarlos; son vistos, sólo como la locomotora que jalona parte de la economía colombiana.
  
La Federación Nacional de Cafeteros hace tiempo viene sirviendo a los campesinos de esta zona, pero de igual forma también la han embarrado. Los campesinos han confiado en el conocimiento de los funcionarios de la respectiva entidad. En algunas ocasiones es un conocimiento que favorece a los cultivos, sin embargo han tenido que enfrentar grandes errores condicionados por las peroratas que esta entidad ha formulado incidiendo en la compra de abonos y la tala de árboles, los cuales generaron grandes pérdidas que los campesinos han tenido que enfrentar. Las políticas de precio e impuestos, reglamentadas por esta institución sólo con el fin de incrementar sus beneficios económicos, fueron encubiertas  por medio de reuniones cafeteras donde se entregan rica comida, abono, semillas, bolsas, colinos o variedades de café entre ellas el famoso “caturro” y por supuesto no podía faltar en algunas reuniones la presencia del profesor “yarumo” quien parece más un animador con sombrero y botas que un experto en el café. Han maquillado las políticas que los rigen y sus hecatombes de abuso con simples presentes, que vista de un humilde campesino son manjares aristócratas. 
  
Entre charla y carcajadas mi papá me comentaba lo bueno que era el café cuando solo existía una especie. No se asistían con químicos y los caficultores como mi abuelo, tenían cantidades de terrenos en café. Cuando el precio bajaba, lo campesinos recurrían a guardar sus cargas y esperaban a que subiera el precio. No había tanto embeleque, se podía esperar sin la preocupación de aguantar hambre, porque en ese tiempo no existían esas políticas de hoy en día. En ese tiempo gran parte del dinero era para el campesino. Se crearon muchas entidades en pro del café y el campesino, muchas fueron destituidas por su ineptitud y por la cantidad de dinero que se atribuyeron ilegalmente, dinero que salía del bolsillo del campesino. El estado se jactaba del beneficiamiento que les adjudicaba a las familias campesinas tanto con dinero como con insumos agrícolas, pero lo cierto, era que grandes cultivadores de familias adineradas y con poder en la política recibían estos subsidios (y no me refiero al escándalo de Agro ingreso seguro, este tema es más reciente)

Es entonces, que todas estas hazañas desprovistas de honradez se han ido repitiendo conforme pasan los años y los campesinos siguen sumergidos en la ingenuidad, tolerancia y abandono total. El senador Jorge Enrique Robledo menciono en el congreso: “La Contraloría encontró que la Federación se autoasignó ilegalmente 30 mil millones de pesos de recursos públicos. En 2007, la sociedad Eco Seguros, que administra la Federación Nacional de Cafeteros y en la que el 94% del capital es del Fondo Nacional del Café, donó 30 mil millones de pesos a la Federación de Cafeteros. De acuerdo con el informe de auditoría, esto es ilegal porque la Constitución prohíbe que se hagan donaciones a privados con recursos públicos y porque “FEDECAFE (FNC), fungiendo como administrador de los recursos del FONC, dispuso autoasignarse una cuantía de $30.000 millones a título de donación”


Por último hablamos acerca de la ley de desarrollo rural. No tuvimos mucho tiempo porque en ese momento nos alcanzó un yeep que nos dio un aventón hasta Andinápoles. Solo logró comentarme que muchas de los artículos allí mencionados ya están en funcionamiento y que por lo visto no ha sucedido nada extraordinario, solo que han aumentado los embeleques para la producción agropecuaria, pues exigen una infraestructura modernizada, es decir, los cerditos y  los pollitos que sirven para estos momentos de crisis,  ya no se podrán criar en las cocheras y galpones caseros. Por otra parte, está la preocupación de que el campo quede a manos del Incoder, una entidad familiarizada con el desorden y robo en su estructura, no conformes con esta mención de criminalidad ahora se les ha asignado  manejar todos los recursos económicos correspondientes al agro ¡Que locura!

A mi padre, que tanto me inculcó el amor por el campo le agradezco que desde pequeña me haya llevado a coger café con un coco que me baila en la cintura, con las uñas negras de coger una pepita roja que si se cae al piso es mejor recogerla, sufrir porque en las noticias el dólar baja y rezar porque la lluvia cese y el sol no pegue tan duro. Después de vivenciar la cruda realidad del campo y llegar a la ciudad donde difunden la imagen del campesino con su cara amable, con las gallinas y los ponchos, en su casa colonial, concluyo que la tolerancia no es solo de los ingenuos, de los montañeros que se dejan meter gato por liebre, no señores, el hombre de la urbe también ha caído en la enfermedad de los bobitos haciendo caso omiso en el despojo ocasionado a la madre que le da de comer. El 20 de julio del presente año será llevada al congreso la nueva ley de desarrollo rural para su aprobación, ley que se asemeja a la industrialización del campo.

Mi padre, quien agradece por haber tenido un terreno propio en el que se puede sembrar y que sirve como sustento económico, con el rostro cansado y sosteniendo su peso con sus manos quemadas por el sol en un guamo que fue ordenado sembrar por la federación nacional para que diera sombra al café y que después fue exigido cortar;  susurra: “Si quieres matar a un enemigo, no lo mates, regálale una finca y deja que se mate solo”

viernes, 3 de febrero de 2012

Relatos Cortos


CARL, LAYLA Y SU MALETA PARLANCHIN.


Hoja tras hoja, unas manos húmedas fastidiosamente se adhieren al papel, los dedos que sumergidos en liquido viscoso pasan fácilmente las páginas de una revista compuesta más por  imágenes que por contenido literario del que atrae a los grandes personajes intelectuales y  aburre a las damas estéticamente bellas; sin embargo esos dedos no conciernen al calificativo de intelectual ni mucho menos de dama agraciada. En el escás de estructura narrativa y de belleza despampánate, una mezcla entre lo rudimentario y  esplendido que descansa en una tarde corriente serviría para definir el espíritu que se encuentra allí somnoliento.

Al ojear este resumen decorativo de más de 100 páginas que no logra adormecerla, un cuerpo cansado después de una mañana de bruja limpiona: barrer, trapear, sacudir, lavar los platos de la noche anterior y los de la mañana que corresponden a los desperdicios de huevo con salchichas; conserva la palabra de expectativa grabada en sus ojos, esforzándose a  pasar las páginas de la revista, culpabilidad del sueño.

Un corto espacio separa el movimiento delicado de su muñeca y el traslado del número de la página, número que se encuentra en la parte superior un poco a la derecha cerca de la cabellera rubia de la chica que lleva puesto un bikini de tanga angosta y de sostén muy ajustado de color azul, tal vez un poco arrugado debido a la postura del esbelto cuerpo de la modelo que esta rendido en una silla de color naranja. Es entonces que no le fue difícil adivinar que las 97 páginas siguientes incluían unas cuantas palabras en línea y extensas imágenes de playa, sol y arena; Chicas de  diferentes  tonos de piel pero con la misma pose ¾ que tanto la divierten. En ese momento pasó a la 4 página: La acerca a sus ojos, busca en el vestido algún imperfecto aparte del color amarillo encendido que exhibe la modelo… Parece que la fotografía es perfecta.  Baja su mirada en la descripción del bikini y la fija justo en el cuadro de color rojo y talla M, se imagina dentro de esa tanga angosta y sostén ajustado de color rojo que resalta su tono de piel tipo fantasma, el que nunca ha querido broncear. Sonríe y se nota en su rostro un leve despiste, baja aún más la mirada y con la mano abre su correa, desabrocha su pantalón buscando descubrir un pensamiento en su entrepierna. Afirma con una mirada picara:      -“Primero tengo que encargar una crema y una espátula para depilar”-, vuelve a sonreír, pero esta  vez su mirada se pierde en la visión de contemplar su cuerpo dentro del vestido sin depilar -“Carl se vomitaría si me llegara a ver así en la playa, es mejor no darle motivos”- y sonríe por última vez.

Tirrr tirrrr trirrrr triiiiiii suena el teléfono 4 veces, es ese tono de “te necesito urgente” Layla se exalta cierra la revista como si quien estuviera detrás de la línea no pudiera saber lo que se encontraba haciendo, corre el asiento en que ha descansado y sale a contestar con el mantel en la hebilla de su correa. Al parecer es Carl, dije yo, pero no era así, no tenía esa sonrisa estúpida de fin de semana, debería estar emocionada y con las pupilas dilatadas. Layla es de las chicas que espera los sábados con ansias la llamada de su cuasi esposó para que la invite al parque de diversiones; tomar café y cerveza, he aquí  los únicos planes que conoce en su compañía, pero no tiene ningún problema porque no espera nada más de él, reconoce que es un hombre simple y sin ilusiones. Mmm pero esa vez algo sucedía, su rostro estaba bocabajo como buscando monedas en el piso y su voz se oía sollozar; sin embargo seguí pensando que debería ser Carl, ella nunca movería su zapato en círculos por un chico que no tenga sus rizos y sus lentes de color transparente, no se atrevería a rallar sus zapatos de charol por nadie más.

Se escuchó un estruendo, Colgó cruelmente sin escucharse un adiós, tomo con sus dos manos su cabeza y halo sus cabellos ondulados, se desplomo en el piso  y el nivel de la angustia subió con la humedad que provocaron sus lágrimas e inundo la sala comedor. Con las pocas fuerzas que le quedaron en su interior, se levantó entre esa humedad y rompió el teléfono con la ira que no se ahogó.

Ese día lo pude ver todo tan claro: las arrugas que se forman en torno a la ira que sentía, sus cejas  despiertas formando un arco  y su boca  preparada para gritar, no me nombró pero me buscó – “donde la  he dejado”- lo veo como lo pronuncian sus ojos, como evoca el recuerdo de la última vez que me vio en sus manos.  Me quiere a mí, lo sé cada vez que rompe el teléfono, quiere que consuma su ira envuelta  entre las blusas, pantalones y vestidos que ha comprado con su dinero. Empaca tangas, sostenes y el único bikini que le queda.  Me toma a mí porque le sustraigo el miedo de partir con la incógnita de no encontrar un tiquete de regreso, me llena completamente con sus lágrimas de dolor confundido, me estropea contra su cama, contra las fotografías de sonrisas blancas y me arrastra a su lado con dirección a la puerta de salida, ese día empaco, destruyo todo muy rápido.

Los vecinos escuchaban por todo el diván la fuerza con que zapateaba, salieron y le gritaron que cerrara la maldita puerta, ella  caminaba rápido, no miraba hacia atrás. Mis radachines no alcanzaban a tocar el suelo, quería ayudarle pero me tenía de la oreja  apretada con su mano enardecida.

“Recuerdo que Layla era una chica tierna, me lo demostró el día en que se mudó con Carl, esa tarde me entrego sus objetos de valor con la dulzura de una dama antigua, con tal cuidado que roso su dedos sobre mis hendiduras;  “yo era la indicada para cuidárselos”, ya en casa desempaco unas y me dejo otras, como para que no me sintiera vacía, las guarde así como ella me guardo en lo alto de su nuevo portaequipaje, en ese chico alto de grandes ojos  de cuatro patas y de madera brillante, era gigante y debía aceptar que tenía más espacio; pero nunca la odie me hizo feliz al darme cuenta que cada 3 o 4 meses volvía a necesitarme. Mala suerte la mía porque no pudo ser igual, desde su primer teléfono roto empezaron los malos tratos y cogidas de oreja con la mano disgustada.

Llegamos a la calle que no tiene una  dirección, algunas chicas con radachines en el suelo se trasladan a la derecha otras hacia la izquierda, entre nosotras mismas chocamos, a mí me gustaba el contacto con las penurias de las que arrastran por la acera y los lamentos de los chicos de cierre sin candado. Pero en esas circunstancias era mejor  reprimir la emoción, pensaba que tenía que ser compasiva con layla, mi alegría no será bien recibida, además, no creía que esa vez regresaríamos, pues había transcurrido poco tiempo al  cruzar la  puerta de salida y aun no se había devuelto por el portarretrato que estaba en la mesita de noche. Pero  mayor sorpresa para mí que para layla, él llego con un maletín gris relleno  muy desagradable por cierto, su color original pareciera ser azul y por su desgastada tela seguramente lo tenía consigo hace mucho, lo traía colgado de su brazo derecho creería que solo por comodidad; teniendo cuidado con el peso de su carga, detiene con su mano el acercamiento del maletín a los senos de layla,  la besa con los ojos abiertos y ella suspira.

No comprendía lo sucedido, por mis circunstancias no  quiere decir que se me haga más difícil entender estas relaciones de pareja, es solo que  cada vez que salía por esa puerta, parábamos en casa de mami y sin compañía del autor principal de la disputa. Pero ella seguía sonriente y con una lágrima a punto de estallarse en mi tejido. Carl me agarro por la oreja que ella sujetaba, pero con más fuerza y no me soltó sino hasta cuando llegamos al aeropuerto, nos dirigimos a la sala de espera, Carl y layla se sentaron sosteniendo en la mano 2 tiquetes. Yo suponía que solo uno se marcharía que habría una escena dramática de despedida, que layla se lanzaría a los brazos de Carl y luego le arrojaría golpes y arañazos, pero esa maleta y el tiquete de Carl era la exclamación  de que algo raro estaba sucediendo.
Layla sollozando le pregunta porque ha decido adelantar el vuelo, atenta yo escuchaba su respuesta y esto dijo:
-“Que pasa mujer ayer estabas entusiasmada con la idea de ir a la playa, estas vacaciones las habíamos esperado no hace mucho, pero si las habíamos planeado largo tiempo y se adelantan 2 días y no es de tu agrado, tranquila que serán los mismos 7 días, ni uno más ni uno menos”-.

Layla con un color en su rostro que jamás había visto, como una gama del rojo o rasado, se muerde los labios y un poco nerviosa en tono de confesión le dice a Carl:
– “Cuando llamaste estaba  pensando en encargarle a la vecina de las revistas de cosméticos y ropa del 304, un vestido de baño rojo, este que llevo ya se parece a tu maleta con excepción de los rotos en la tela, pero no es este mi problema, después de imaginar tener el vestido puesto recordé que (En un tono de vos más bajo), no he comprado en días una espátula ni crema depilatoria, ya te imaginaras como se encontrará mi amiguita”.
Su rostro de nuevo se tornó de colores pero con un rojo encendido y sus venas aparecían en relieve, podría hasta mencionar que volaría en mil pedazos sobre la presencia de  Carl; Pero este con una carcajada un poco discreta, discreta porque rápidamente saca su mano y tapa su boca para evitar un ruido escandaloso que podría provocar en layla una explosión masiva de resentimiento e ira, le dice:
-“No  deberías descuidar tanto a tu amiguita, recuerda que ella es quien me enciende solo si esta sin el caparazón que la protege o dime ¿cómo podríamos derretirla mientras queremos saciar la sed que deja el contacto del calor corporal? No te preocupes esta te la paso pero cuando lleguemos al hotel tendrás que correr e ir a atenderla con las herramientas de las bellas damas o iré a la playa acompañado por mi maleta desgastada.
Layla continuaba apenada y bajó su cabeza.

Complicado, las reacciones de layla siempre me han sorprendido, a pesar que conozca sus gestos, sus movimientos que reproducen las emociones que la afectan, jamás sabré predecir con exactitud qué es lo que verdaderamente la atormenta. Una dama discutible con detalles diminutos imposibles de comprender. Yo no seré solo la maleta donde guarda su ropa de playa, sus herramientas de bellezas, sus insignias de mujer segura,  también soy la maleta que guarda sus angustias y temores, le protejo el ego y le conservo la dignidad cuando la envuelve en papel periódico. En fin vamos de vacaciones aunque yo seguiré guardada en un nuevo y gran portaequipaje.

sábado, 28 de enero de 2012

Poesía Discutible


EXTRAVIADOS

Las caricias profundas alrededor de un sofá en medio de la oscuridad
Fueron  complicidad de un precipitado deseo mucho antes mencionado.
Una palabra que se calla porque tu respiración se agita dentro de mi cuerpo
Un cabello entrometido que plasma el sabor de la lujuria,
No termina, se encuentra dentro del lapso de la lluvia.
Mírame! quiero que gires dentro de un paladar caníbal
Que rompas un viejo corazón y enciendas un poco más mi cabello entre enredos ardientes
Que simple!! No puedes evitar la suciedad de la mirada extraviada entre el recorrido de unos pechos húmedos.










CARTA DE UNA MUJER CON MASOQUISTIOSIS CRÓNICA Y ANSIEDAD DEGENERATIVA

Piénseme si  realmente quiere tenerme en su mente.
Llámeme si considera que me necesita.
Búsqueme si ha dejado el pasado atrás y desea encontrar más que unos  besos dulces,
si verdaderamente quiere verse a mi lado.
Mientras que caminamos en el tiempo y posiblemente no me piense, ni me llame, ni me busque yo estaré recordándole y negándome la posibilidad de llamarlo, de buscarlo, reprimiendo lo que causa mí enojo, mi locura, mi pasión por usted. Palabras que quedan atrapadas en sus desilusiones, besos que se niegan por dolor, caricias que se retractan en su ausencia. AUSENCIA que llena mi cabeza de pensamientos que acusan  a su nombre de vivir nuevamente un recuerdo.
Que fácil sería olvidarme de su voz, imaginar que no nos conocimos y que nunca puso en mis manos ese libro. Seguir sin la ilusión de verle con gafas claras, de invitarlo hacerle compañía al bosque, cerrar la cajita donde guardo mis secretos y escribirle por última vez lo que  sucede en la noche anterior.
Traté de evitar esa concepción, negando  de mil formas  la sensación que invade descontroladamente  mi cuerpo, no quise ni imaginarlo, pero la noche es larga el desespero abunda y el descanso no llega.
¡Pero le aclaro! su indiferencia es el motivo de mi salvación, la reivindicación de  sentir los poros abiertos, llorar de dolor y poder gritar que no soy un papel en el que se puedan apoyar  sin escribir una historia. Por lo tanto seguiré recibiendo lo poco o lo nada, lo amargo que me inyectas y las ansias que me dejas.



Historia de vida




OBSERVACIÓN DEL ROL DE GÉNERO Y LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ZONA RURAL” CORREGIMIENTO DE ANDINÁPOLES – TRUJILLO- VALLE”

La homosexualidad es la integración y creación de algo nuevo en la que el individuo presenta una orientación sexual por su mismo sexo y que a través de la experiencia se constituye el plan de vida. El rol de género no es biológico, es una construcción social y como tal debe y puede ser trasformado, una mujer no nace siendo buena en la cocina y un hombre no nace sin poder llorar. Los patrones y conductas están predeterminados por las instituciones, pero es el hombre quien determina su identidad y la sociedad debe estar preparada para Incluirlo socialmente”

Existen conceptos normativos que manifiestan las interpretaciones de los significados de los símbolos sexuales, estos conceptos se expresan en doctrinas religiosas, educativas, científicas, legales, políticas y en los medios masivos de comunicación afirmando el significado de hombre y mujer, masculino y femenino. Estas instituciones reproducen los comportamientos significativos de cada género, sancionando aquel que no se ajuste a las normas planteadas.

En la zona rural del municipio de Trujillo - Valle, corregimiento de Andinápoles con 2000 habitantes, el tema de la homosexualidad es indiferente mas no  desconocido, ya que los campesinos  han podido evidenciar ciertas conductas “anormales” entre algunos  jóvenes que por su comportamiento son señalados y estigmatizados por la comunidad que tiene establecido sus modelos de conducta y determinada la distribución de papeles sociales condicionando la relación de género con el aspecto sexual. Los valores y principios de una familia campesina está más arraigados  a las instituciones religiosas y las estructuras enseñadas por las generaciones pasadas que reproducen los modelos de la familia tradicional, con la intención de llevar una vida que manifiesta una felicidad para aquel que siga el ejemplo.

Cuando uno de los integrantes esta por fuera de la normalidad del marco social, se le es atribuido el calificativo de extraño, fracaso o decepción por el hecho de sentirse identificado con el género contrario y evidenciar un comportamiento que no pertenece a su sexo, factores que generan estigmas y exclusión;  los jóvenes que se aceptan como homosexuales y lo manifiestan en su entorno familiar y social son muy pocos, pues se enfrentan a un sistema que no coincide con sus gustos y  prácticas sociales;  un medio que no lleva a la felicidad planteada por la comunidad.

La expresión de masculinidad y feminidad en términos de comportamientos no se determinan biológicamente; se adquiere a través de la socialización del patrón establecido de actitud y valores, durante los procesos de desarrollo de la niñez a la adultez. La estructuración de género llega a convertirse en un hecho social tan fuerte que llegamos a pensarlo como natural; por ello se cree que los hombres son fuertes y lideran en el hogar y que las mujeres son las que limpian y son sumisas por ser características innatas de cada individuo. El género estructura tanto la percepción como la organización concreta y simbólica de toda la vida social.

En la vereda Alto Cristales, finca las Veraneras, habita una familia cristiana conformada por padre, madre, 2 niñas y un niño; hace unos años se han venido presentando problemas con el niño mayor, su comportamiento y ademanes preocupan a su padre que según su criterio no es el comportamiento de un varón que ha trabajado en el campo. El niño tiene 11 años de edad y estudia en la escuela de la vereda, en ocasiones le ayuda a su padre, pero es a su madre a quien le dedica más tiempo, el manifiesta que disfruta más ayudando en las labores del hogar. Tiene habilidades para las manualidades, le gusta jugar con sus hermanitas a las muñecas, no obstante, no deja a un lado los carritos y el futbol. Frente a esta situación el padre decide castigarlo cada vez que ve en él, el comportamiento de “niña” o “Mariconsito” es así como le dice el padre a su hijo, por ello el niño cuando se  encuentra frente a su padre procura utilizar la postura que este le ha enseñado y deja a un lado cualquier motivo de reprenda. Es posible que este niño, en su descubrimiento de identidad se vea atraído por objetos y acciones que corresponden al género femenino y se pueda deducir  que prefiere sexualmente los niños de su propio género. La situación del niño  estaría envuelta en un caos, ya que esto le atraería muchas dificultades y aún más por estar en una zona rural desinformada en temas referentes a la sexualidad. Su padre es claro que no acepta ese tipo de comportamientos, ni nada relacionado con el tema, la cultura de los campesinos establece que los hombres “machos” sin delicadezas son los que trabajan en el campo, quienes conforman una familia y llevan el sustento a casa. Es así que este pequeño estaría obligado a permanecer catalogado como extraño en su entorno o se vería obligado abandonar el campo, por no cumplir con las expectativas de sus padres y los patrones establecidos por su comunidad.  Se vería obligado a buscar otras personas con las cuales pueda integrarse, reconocerse y expresar las experiencias acerca de su sexualidad, sin miradas prejuiciosas.

¿Pero si no es así, si el niño solo se comporta de esta manera y no le atraen los niños de su mismo género? Podríamos decir que  los ademanes y la preferencia por objetos femeninos hacen parte de una personalidad desarrollada a partir de la convivencia con 2 niñas y una mujer, donde el perfil del padre y demás niños es poco evidenciado y encuentra en el género femenino un modelo a seguir. Es claro que las características sexuales no implican de manera universal a todas las características genéricas.



El rechazo a los varones gays viene de una supuesta pérdida de la masculinidad, que se considera un valor en el campo y en toda la sociedad. El machismo generalmente se iguala a la jactancia, a la hazaña sexual, la protección del honor y a la voluntad de enfrentar el peligro entre otras características. El número de homosexuales que han salido del clóset en el corregimiento de Andinápoles no es elevado, los mismos jóvenes manifiestan que son muchos los hombres que le temen a la vergüenza pública, incluyendo a los que ya tienen conformada una familia. Ser gay en una población con un bajo número de habitantes,  donde el rumor es su medio de comunicación, los principios y valores arraigados a la moral religiosa y  una cultura establecida a través de las generaciones pasadas que incluyen unos patrones determinados de conducta lo que concierne a sus sistema económico, hacen parte de las barreras que impone el “clóset” en la zona rural.

El joven “Andrés Camilo” (nombre falso) trabaja en el campo con su padre, su ropa de trabajo corresponde a una camisa, pantalón, botas, sombrero y machete. Por la necesidad económica, si en los fines de semana existe la posibilidad de trabajar, el vestuario no cambia. Andrés ha aceptado sus gustos femeninos y su inclinación sexual; pero sin embargo, no le es posible expresar a los demás lo que siente y como quiere verse, manifiesta que es probable que la comunidad ya esté enterada de las irregularidades en su comportamiento, pero nadie le dice nada y los rumores no se hacen esperar. Mientras sus padres hacen caso omiso a los “chismes”, la comunidad y la familia notan las irregularidades pero son indiferentes a ellas.

La vergüenza, el miedo, la culpa hacen de Andrés un joven deprimido que solo sueña con poder usar algún día un vestido, con zapatos altos y poder salir a bailar a la taberna del pueblo con un hombre guapo, pero ese sueño se ve truncado. Los jóvenes gay son solo 3, él y otros 2  jóvenes que se han dedicado a vender su cuerpo a los campesinos y comerciantes que esconden sus preferencias sexuales en una buena familia, estos 2 jóvenes se reconocen como homosexuales y aceptan su cuerpo tal y como es, a diferencia de Andrés que sueña con ser una mujer. Andrés menciona que no hay forma de relacionarse con personas con sus mismas características, compartir experiencias y poder sentirse identificado y seguir las recomendaciones de otros más experimentados, manifiesta que no quiere salir con hombres casados que se esconden de la esfera pública y tener que vender su cuerpo para suplir sus necesidades, ni mucho menos ser tratado como un fenómeno que divierte al pueblo. Los habitantes del corregimiento señalan, discriminan, crean rumores y mitos acerca de los homosexuales, infringiendo miedo a los más jóvenes que se sienten diferentes, lo que los lleva a reprimir su identidad. Uno de tantos errores cae en la falta de información sobre sexualidad que se imparte en las instituciones educativas, la falta de reconocimiento social y espacios que fomenten la información; además la  invisibilidad por ser solo 3 personas homosexuales en el marco social, son factores que intervienen negativamente en el proceso de desarrollo de la comunidad e individuos por lo tanto es necesario reformar un sistema que evidentemente solo abarca lo heterogéneo y brinda mayor interés por la metrópolis.

La construcción de la identidad de género de los jóvenes en un corregimiento que restringe las opciones y posibilidades de un grupo delimitado de personas que buscan integración y reconocimiento social como homosexuales no es sencilla. Vivir en un entorno donde la familia, los amigos y el resto de la población no aceptan la diversidad sexual y estigmatizan lo inexplicable con términos escuchados en los medios masivos de comunicación, en las instituciones religiosas, educativas y sitios públicos hacen que cada vez  el silencio y la doble identidad sea la principal y única manera de convivir. La comunidad asegura que por medio de la estigmatización va a lograr que estos individuos tomen conciencia del error que han cometido, es como si hubiesen caído en un trance o rebeldía juvenil que puede tener solución, los campesinos hablan de llevarlos al médico y ser revisados, de consultar al párroco de la comunidad, buscando eliminar cualquier idea de posesión de un demonio y aún más grave esta la aceptación por parte de la comunidad en que solo lo hacen por dinero, pues no les gusta el trabajo del campo y buscan formas de sobrevivir más sencillas.


En Andinápoles la comunidad reconoce como homosexual o “marica” como lo llama la mayoría de personas, a solo 2 individuos,  por su comportamiento y actividades sexuales relacionadas con hombres, Andrés no está dentro de ellos pues solo especulaciones que la comunidad circula sobre él. En un pueblo tan pequeño estos 2 homosexuales “Rubén” y “Johnny” se han convertido en figuras públicas, reconocidas en todo el pueblo, lo que acaba con  toda intimidad por medio de lo que la comunidad ve y escucha sobre su vida íntima. Ellos mencionan que ya están acostumbrados al señalamiento y exclusión de algunas personas y sitios públicos;” es como tener la mitad del pueblo como tu enemigo” menciona uno de los jóvenes. Sin embargo continúan en el pueblo porque sus familias son su principal sustento económico, a pesar de la falta de apoyo en la experiencia de vida que han decido seguir. Además obtienen entradas económicas por medio de algunos hombres que prefieren seguir en el clóset o anonimato y afirman que la mayoría son hombres casados y con familia. “no es una vida fácil, pero puede ser mejor aquí que en la ciudad”, es lo que manifestó uno de los jóvenes, argumenta que la situación de los homosexuales en las ciudades es más complicada, pues puede ver en la televisión asesinatos, violaciones, abusos a quienes trabajan en las calles como trabajadores sexuales.  Y complementa, “para un homosexual campesino no habría otra forma de sostenimiento que no fuera ese”. Mencionan que en el pueblo son tratados como diversión, sin ningún respeto y aceptación, se refieren a su condición como una aberración que para muchos produce lástima y para otros un chiste que no les incumbe.

Por otro lado, Andrés que no ha hecho pública su inclinación sexual y el género  al que se encuentra identificado, menciona que sueña con transformar su cuerpo, con todas las características del cuerpo de una mujer; sueña con tener senos, utilizar tacones y vestidos, poder maquillarse, dejando aun lado toda la ropa sucia y mal olor de trabajador, claro está que dentro de sus planes todavía no cabe la posibilidad de hacerse operar su miembro, pues afirma que no sabe mucho del tema. Es claro el rechazo que siente por su cuerpo, su ropa y su trabajo, por ello busca por medio de la transformación  convertirse en una mujer para ser reconocido como tal y no como un hombre afeminado. Reconoce que vive dentro de una comunidad con valores y principios muy tradicionales, le mencionan lo que debe hacer un hombre, le insisten en conseguir una buena muchacha con la cual se case y pueda tener hijos. Cuando sale al parque, los jóvenes menores en grupos, lo ofenden con palabras vulgares, las ofertas de hombres pervertidos con dinero no se hacen esperar, la responsabilidad que le encargó su padre de trabajar la finca para el sustento de la familia, todas estas situaciones  hacen que su identidad sexual permanezca escondida en el clóset de la ropa sucia y su sueño de ver la mujer que es, en el espejo aún se ve muy lejos.


El miedo, el grado de agresión, la vergüenza, la homofobia que produce la discriminación y el rechazo social, el enjuiciamiento de los patrones y normas culturales  que excluyen el punto raro de un grupo plural homogéneo afectan todos los aspectos de la vida de una persona, lo que da  lugar a unas reacciones diversas, cuyas manifestaciones más polarizadas, serian un mayor grado de ocultamiento intentando responder a las expectativas externas dejando a un lado las internas. La idea de comunidad diversa debería traducirse en políticas que reconozcan la heterogeneidad de los diferentes colectivos en el contexto plural, en programas de desarrollo comunitario e individual, servicios sociales que faciliten toda la información pertinente al sexo – género y todo lo que implica el tema de sexualidad, sin prejuicios ni moralidades; dirigido tanto a jóvenes como adultos de la zona rural, para tratar de lograr el reconocimiento social y con ello el cumplimiento de los derechos constitucionales de los gays en el contexto local.























domingo, 1 de enero de 2012

MISCELANEA DEL PASADO


ARREBATO

Es un arrebato que sube y baja por la garganta
Que se hace evidente cuando miro la niña en el espejo;
Como duerme, como llora, como se para en la ventana que nunca abre.
Es un arrebato que sumerge del oscuro retorno de girar en espiral
Un destino que permanece encerrado en mis cuencas y que no alcanzo a nombrarlo
Es un arrebato que barre el ego hacia el rincón del escondite, porque no para de decir adiós.
Es un arrebato que impulsa a la verdad ser primicia de estas páginas corrientes desplegadas de perdidas temporales, pero se que un día ya no estarán.
Es un arrebato que no entiende de silencios, el suscita  gritar al dolor anestesiado y humedece sus conductos exclamatorios, miles de lágrimas estallan esta noche de madrugada novembrina.
Es un arrebato que despega de la cama  este cuerpo adormecido y lo  envía directo al jardín; no son las flores que descubro y contemplo, es un suelo sin muros que no  retiene.
Pero el mismo arrebato que sacude en mis adentros y me obliga a sentir el vértigo de enfrentarme a la maleabilidad  del ser, fue el mismo que me despertó el frio en los huesos de niña.
Miles de niñas que me han desfallecido mirando el espejo y la ventana que nunca abre, dulce pájaro hoy no cantes, la última niña ha muerto.